Dicen que el hambre agudiza
la imaginación del hombre.
Aunque la aserción te asombre
contra la verdad no hay liza,
pues la concreción es suiza.
Hambre pasaron Cervantes
y otros poetas pujantes.
Nunca alcanzaron la gloria
y ahora están en la memoria.
Solo muertos son diamantes.
Es concreción dolorosa
que morir sea el alimento
de tan penoso argumento.
Que una mente fabulosa
refulja bajo una losa.
En vida quiero gozarlo.
A mi brújula fi jarlo
y su voz sea la simiente,
que germine entre la gente.
¡Que nos llueva sin dudarlo!
Mere de Frutos